| Los días 11-13 de noviembre de 2004 en
Barcelona ha tenido lugar el IV Congreso Nacional sobre Prevención
y Tratamiento del Tabaquismo, organizado por el Comité Nacional
de Prevención del Tabaquismo. Más de 600 profesionales
han participado en este encuentro en el que se ha tratado el tabaquismo
desde diferentes perspectivas, desde las políticas de control
a los tratamientos farmacológicos y su financiación.
De los debates y trabajos presentados, se destacan las siguientes
conclusiones.
Hay que eliminar la publicidad para proteger a los menores
Las tendencias generales del tabaquismo en España son favorables:
el mercado de cigarrillos empieza a contraerse, ha disminuido notablemente
la prevalencia en los varones y se está estabilizando en
las mujeres, los adolescentes no fuman tanto como antes. Sin embargo,
el ritmo de cambio es demasiado lento: acelerándolo se salvarían
vidas y se evitaría sufrimiento evitable. Actualmente, la
industria tabaquera necesita reclutar casi 500 nuevos fumadores
diarios para mantener su negocio en España sustituyendo a
los fumadores que fallecen prematuramente o dejan de fumar. Estos
surgen de los menores de edad, incapaces de decidir con conocimiento,
y que una vez iniciados se ven obligados a seguir fumando por la
adicción que causa la nicotina. La publicidad ejerce una
presión importante sobre los jóvenes: por este motivo
es necesario aplicar políticas de control de la publicidad
rigurosas, y bloquear los intentos de la industria de vestir como
educación sanitaria para escolares auténticas campañas
de relaciones públicas.
Los expertos reunidos acogen con satisfacción la propuesta
de transposición de la directiva europea de publicidad de
tabaco por el gobierno, esperando que esté en vigor pronto.
Además, reclaman que se vaya más allá de la
transposición de mínimos, adoptando normas que impidan
la presencia de publicidad en vallas y marquesinas, en cines y medios
estáticos, y la distribución de muestras de tabaco
gratuitas, como han hecho algunas CCAA.
Los asistentes reclaman una política fiscal que
refuerce la prevención
Los participantes reclaman del gobierno una modificación
de la fiscalidad que eleve el coste de fumar y especialmente el
de las marcas más baratas mediante un incremento sostenido
del componente lineal del impuesto especial sobre las labores de
tabaco. Proponen también que estos recursos se destinen parcialmente
a financiar nuevos servicios de ayuda para dejar de fumar.
Actualmente, el coste sanitario de sólo las seis enfermedades
principales asociadas al consumo activo de tabaco supone por si
mismo el 75% de la recaudación anual por impuestos sobre
las labores del tabaco. La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica
tiene el coste más elevado, con 1.416 millones de euros.
Cuando se comparan diferentes intervenciones de tabaquismo se comprueba
que los tratamientos farmacológicos son coste efectivos.
Dejar de fumar genera salud en el fumador, pero también ahorro
en costes sanitarios para la colectividad.
Los responsables políticos han de garantizar el derecho
a respirar aire limpio y sin contaminación por humo de tabaco
a los trabajadores y ciudadanos
Los expertos participantes han conocido con interés el anteproyecto
de Ley que regulará la ampliación de espacios libres
de humo en los lugares de trabajo y espacios públicos cerrados.
Sabemos que la industria tabaquera se opondrá tenazmente
a esta medida, intentando implicar a diversos actores. Por ello,
reclamamos un firme compromiso firme de las administraciones públicas
y sus responsables políticos en defensa de la salud. Como
han demostrado los expertos en el Congreso, el humo ambiental del
tabaco provoca enfermedades y muerte. Se ha estimado que en España
cada año mueren más de 2000 personas por enfermedades
generadas por el tabaquismo pasivo, siendo las más importantes
el cáncer de pulmón, las enfermedades cardiovasculares
y los trastornos respiratorios. Además existen otros efectos
como irritación ocular,
nasal y de garganta. En los niños, el humo ambiental puede
provocar bronquitis, neumonía, otitis media, asma e incluso
el síndrome de muerte súbita del lactante. Hay datos
recientes que demuestran que en las empresas y centros con zonas
señalizadas donde se prohíbe fumar se alcanzan niveles
muy bajos de concentración de humo cuando se cumple la restricción.
Es posible alcanzar situaciones sin riesgo para los fumadores pasivos,
lo que demuestra que esta medida es efectiva.
La realidad de que el aire contaminado por humo de tabaco es cancerígeno
obliga a proteger a todos los trabajadores contra este riesgo. Las
experiencias realizadas en algunas empresas que han asumido un compromiso
firme con la salud de sus trabajadores muestran que es una opción
viable, que debe extenderse a todos los centros de trabajo. Reclamamos
una regulación rigurosa que proteja a todos. Aceptamos que
tácticamente, y como se ha hecho en otros países,
la incorporación a este proceso de las empresas familiares
y las del sector del ocio y restauración no sea prioritaria
en esta fase inicial.
El tratamiento de la adicción a la nicotina debe
ser accesible
Es crucial ayudar a los fumadores que lo desean a dejar de fumar.
Es lo que se traduce en una disminución más rápida
del daño que causa el tabaco. Por ellos, el consejo adecuado
del profesional sanitario a los pacientes fumadores es fundamental.
Los participantes reclaman la necesidad de reforzar la ayuda al
fumador desde la atención primaria. No basta con que muchos
profesionales de la medicina y la enfermería hayan integrado
el consejo mínimo de dejar de fumar. Pero además hay
que ofrecer más recursos desde el primer escalón,
acceso a grupos y consultas, y tener opciones más especializadas
para quienes las precisen. Un tratamiento especializado adecuado
puede multiplicar hasta
por 10 las posibilidades de dejar de fumar definitivamente si lo
comparamos con el esfuerzo personal del fumador aislado: el éxito
pasa de un 3% a más de un 30%.
Los participantes reclaman de la administración sanitaria
la inclusión en la cartera de servicios del Sistema Nacional
de Salud de los tratamientos de deshabituación tabáquica.
No es aceptable que los abordajes de eficacia probada de un problema
que causa tanta enfermedad, invalidez y mortalidad evitables queden
fuera de una cartera que en cambio recoge la atención a sus
consecuencias, y que además financia muchos otros tratamientos
de inferior coste efectividad. En cuanto al tratamiento farmacológico,
la administración sanitaria no debe temer por el coste de
la financiación de unos productos eficaces, como ha demostrado
la experiencias de financiación en Navarra.
Nuevos aspectos en el tratamiento farmacológico
En cuanto a las terapias farmacológicas presentadas durante
el Congreso,
se constatan las ventajas de la terapia sustitutiva con nicotina
(TSN) por su seguridad y eficacia. Por otra parte, también
se han dado a conocer los últimos resultados científicos
sobre porcentaje de éxito y seguridad de los tratamientos
con Bupropion, que es una terapia efectiva en todos los niveles
de adicción, y que utilizada bajo supervisión médica
es un fármaco seguro, especialmente eficaz en mujeres. La
experimentación con nuevos fármacos aún no
comercializados puede dar respuesta a los problemas de algunos grupos
de fumadores, como muestran los datos experimentales del Rimonabant.
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