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El alarmante informe: Las Mujeres y el Uso de Tabaco, publicado
hoy por la oficina del Cirujano General de Estados Unidos, insiste
en el impacto que la industria tabaquera y el uso de tabaco tiene
en la salud de las mujeres y las jóvenes.
En EEUU y en la mayoría de los países desarrollados y en vías de
desarrollo, las enfermedades del corazón son la primera causa de
muerte. Las mujeres que fuman tienen más riesgo relativo de desarrollar
enfermedades cardiovasculares que los hombres. Más del 22% de las
mujeres mayores de 18 años son fumadoras en EEUU, lo que supone
un mayor riesgo de accidentes agudos cardíacos y cerebrales. Las
mujeres que fuman tienen de dos a seis veces más posibilidades de
sufrir un ataque de corazón o cerebro en comparación con las que
no fuman.
Fumar cigarrillos, que ocasiona cerca de 165,000 muertes en mujeres
cada año en EEUU, es responsable por un 41% de las muertes por enfermedad
coronaria (CHD) entre mujeres menores de 65 años. Entre las mayores
de 65 años, el tabaco es responsable del 12% de la mortalidad por
CHD. Las mujeres que dejan de fumar, sin embargo, pueden reducir
su riesgo de enfermedad coronarias entre un 25% y un 50% después
del primer año.
En general, las enfermedades cardiovasculares relacionadas con
el uso del tabaco son responsables por casi la mitad de las más
de 430,000 muertes que el tabaco causa cada año en Estados Unidos.
De hecho, los cigarrillos "light", bajos en nicotina y alquitrán
y que son más populares entre las mujeres, suelen producir mayores
cantidades de monóxido de carbono, un importante factor de riesgo
en las enfermedades cardiovasculares.
La industria tabaquera ha tenido en los últimos 50 años un especial
interés en las mujeres y a las jóvenes. Los fabricantes de cigarrillos
formalizaron su estrategia con el lanzamiento en los años 60 de
los cigarrillos Virginia Slims de la compañía Philip Morris, la
primera marca específicamente diseñada para mujeres. La industria
se ha enconcentrado de manera agresiva y metódica en la mujer por
medio de estrategias de mercadotecnia y eslogans publicitarios.
Estas insidiosas campañas frecuentemente relacionan el hábito de
fumar con la independencia, sofisticación y belleza, aunque, irónicamente,
el tabaco constituye el enemigo número uno de la belleza y la salud.
Los cigarrillos manchan los dientes, arrugan la piel, provocan mal
aliento y destruyen la capacidad aeróbica que una mujer fuerte y
saludable necesita.
El informe del cirujano general señala la necesidad de tomar la
iniciativa a nivel del Congreso para proveer a la Administración
de Medicamentos y Alimentos con la autoridad necesaria para combatir
el tabaquismo. Sin esa autoridad, la industria del tabaco continuará
su acción impune en contra de las jóvenes y dañará aun más la salud
de la mujer en Estados Unidos y el resto del mundo.
Fuente: http://www.cdc.gov/tobacco/sgr_forwomen.htm
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