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Nº 11: CÁNCER (segunda parte)

 

INTRODUCCIÓN

Conozca su propio cuerpo

 

Como hemos dicho, uno mismo puede aprender a conocer su propio cuerpo y darse cuenta de cambios que pudieran ser importantes. Hay muchas cosas que usted puede hacer para reconocer los signos de cáncer, estas son algunas de ellas:

PIEL: La piel, sobre todo las zonas que están descubiertas de pelo y expuestas al sol, es una de las partes del cuerpo en las que el cáncer tiene posibilidades de aparecer.
Es conveniente que usted observe su piel y la de sus familia de forma periódica y busque posibles cambios de tamaño, forma y color en lunares y marcas de nacimiento. También las verrugas, bultos y durezas pueden ser alguna señal de que algo no está bien. Otro signo son las heridas y las llagas que no curan o que toman un aspecto extraño.

BOCA: Su médico y su dentista deben examinar su boca en cada visita, pero también usted puede comprobar de forma periódica que todo está bien. La mejor forma de examinarse la boca es delante de un espejo, con una buena luz. Busque cambios de color, llagas, bultos o heridas en las encías, la lengua, las paredes de la boca y la garganta. También observe los labios y las zonas de alrededor.
Los exámenes de boca son especialmente importantes en personas que fuman o toman alcohol.

ESTÓMAGO/INTESTINO: Aunque sólo su médico y personal sanitario pueden examinar el interior del intestino, usted también puede ayudar a identificar signos sospechosos. Algunos tumores producen sangrado interno que se puede ver cuando se usa el baño. Otro signo puede ser un color muy oscuro, casi negro, en los excrementos durante varios días. Muchas veces sólo se nota un cambio sin motivo en el hábito de usar el baño o pequeñas molestias de estómago.

Todos deberíamos observar y saber identificar estos signos. Las personas con historia de cáncer en su familia o que ya han padecido otros problemas intestinales (como pólipos o colitis) tienen más posibilidades de desarrollar cáncer y deben seguir las instrucciones de su médico.

PRÓSTATA: Las posibilidades de padecer cáncer de próstata aumentan con la edad. Algunos signos que pueden alertar de su presencia son dolor en la parte baja de la espalda, dificultades al orinar y necesidad de usar el baño con más frecuencia de lo normal. A veces la orina toma un color oscuro -como coñac- que dura varios días , o se pueden ver gotas de sangre al orinar.

TESTÍCULOS: La mayoría de las veces, el cáncer de testículo es detectado por el propio hombre que lo padece, es por ello muy importante que uno mismo sepa hacerse un examen. El primer signo de cáncer testicular es un cambio en la forma y consistencia de uno de los testículos. Toque sus partes suavemente cuando esté en la ducha y busque bultos, zonas inflamadas o dolorosas y formaciones anormales. Su médico también le debe examinar los testículos como parte de sus visitas normales. El cáncer de testículo afecta más a hombres entre 15 y 34 años y con problemas anteriores en esa zona.

SENO: Este frecuente tipo de cáncer tiene muchas más posibilidades de cura cuando se descubre temprano, antes de que crezca y se extienda. Toda mujer debe realizarse un examen personal una vez al mes. El mejor momento para hacerlo es unos 10 días después de la regla. Uno de los primeros signos puede ser un cambio en la forma de uno de los senos o de los pezones. Otras señales de que puede haber un problema son durezas, zonas rojas o irritadas, salida anormal de líquido, dolor y sensibilidad.

 

RECUERDE ESTOS SEIS SIGNOS QUE PUDIERAN SER DEBIDOS A CÁNCER:

 1. Cambio sin motivo aparente en el hábito de usar el baño
 2. Dificultad al orinar, orina de color oscuro y sangre en la   orina
3. Heridas y llagas que no curan
4. Bultos y deformaciones
 5. Dificultad al tragar, tos y ronquera persistente
6. Cambio de color, forma o tamaño de los                        lunares y anchas de la piel

 

Diagnóstico

Como hemos visto, hay muchas cosas que se pueden hacer para prevenir el cáncer. Algunas dependen de nosotros mismos, otras son responsabilidad de los doctores y los especialistas. Si usted descubre algún signo o piensa que está en riesgo de padecer cáncer, hable con su médico cuanto antes, él es el que mejor puede ayudarle si algo le preocupa.

Además de las preguntas y los exámenes tradicionales, su médico puede pedir otras pruebas más modernas para descubrir si hay algún problema. Los nombres no son fáciles, pero son muy útiles y pueden ayudar a dar con el diagnóstico. Estas son algunas de ellas:

Imágenes. Son como fotografías de diferentes partes del interior del cuerpo. A veces, para poder ver mejor esas partes internas, el paciente tiene que tomar algún líquido o tendrán que inyectarlo hasta hacerlo llegar al el sitio necesario.

Los rayos-x son los más conocidos, pero hay otros métodos como los ultrasonidos, la imagen de resonancia magnética, el escaner, etc.

Endoscopia. También permite observar el interior del cuerpo humano. En este caso, el especialista mira directamente por medio de un tubo y una lente la zona que le interesa. A veces se puede recoger una pequeña muestra de esa zona para analizarla más tarde.

Pruebas de laboratorio. Las pruebas de sangre, orina y otras sustancias pueden ayudar a los doctores a encontrar algunos signos que indiquen la presencia de cáncer.

Biopsia. Es la forma más segura de saber si el problema es realmente cáncer o no y de conocer su importancia. La biopsia consiste en tomar una pequeña muestra, o toda la pieza que se quiere estudiar, para examinarla en un microscopio.

Tratamiento

 

El cáncer, como la mayoría de las enfermedades, tiene tratamiento. Las personas que padecen cáncer suelen ser tratadas por varios médicos al mismo tiempo. Unos son especialistas en cáncer, otros son cirujanos, radiólogos... Todos ellos van a colaborar para proporcionar el mejor tratamiento disponible para su caso.

El equipo médico recomendará un tratamiento y discutirá con el paciente en qué consiste. El tratamiento dependerá del lugar donde se encuentra el tumor y del tiempo que lleve allí, de la edad y de la salud del paciente y de otras consideraciones.

A algunos pacientes se les ofrecerá la opción de participar en pruebas clínicas o estudios de investigación. En ellos se prueban nuevas técnicas con el fin de mejorar los tratamientos y sus resultados. Las personas interesadas pueden consultar con su médico.

Las personas con cáncer deben intentar colaborar con sus médicos todo lo posible y poner interés en curarse e informarse, eso puede ayudar a todos. Deben entender su enfermedad y conocer todo lo que los especialistas les hacen y los tratamientos que les aconsejan. Estos son los tratamientos más frecuentes:

Cirugía. La operación quirúrgica es un tratamiento local para quitar la parte enferma y la zona de alrededor que pudiera estar dañada. Es importante limpiar bien toda la zona afectada para disminuir al máximo las posibilidades de que se vuelva a reproducir.

Radioterapia. También es un tratamiento local que intenta impedir el crecimiento del cáncer. Se puede hacer desde el exterior, con una máquina que dirige los rayos al lugar oportuno. En este caso el paciente sólo necesita estar en el hospital o la clínica durante el tiempo que dura la sesión. Otra forma de radioterapia es la interna, en la que el paciente necesita estar en el hospital durante varios días.
Quimioterapia. En este caso el tratamiento se realiza con medicamentos que se toman por la boca o que se inyectan en el cuerpo. También se está experimentando con otros métodos que ponen el medicamento directamente en la zona dañada. Las sesiones de quimioterapia se realizan por ciclos, alternando días de tratamiento y días de descanso.

Hormonas. Las hormonas son sustancias que necesitamos para vivir y que nuestro cuerpo fabrica de forma natural. A veces algunos cánceres necesitan esas hormonas para crecer. En estos casos, el especialista puede recomendar algún tratamiento para evitar que eso suceda.

Inmunoterapia. También se llama terapia biológica y utiliza la capacidad natural del cuerpo para evitar las complicaciones del cáncer o de su tratamiento. Aunque se toman o inyectan como otros medicamentos, la terapia biológica utiliza sustancias que el propio cuerpo fabrica.

Las consecuencias del tratamiento

 

El tratamiento del cáncer ha progresado mucho en los últimos años.  A pesar de ello, algunas veces dirigirlo sólo al lugar enfermo es muy difícil, otras es imposible saber cómo una persona va a reaccionar a ese tratamiento. Aunque los medicamentos y las técnicas que se utilizan ahora intentan producir el máximo beneficio y el menor daño al paciente, a veces se producen algunas reacciones que se llaman secundarias. Éstas son algunas de ellas:

Como después de cualquier operación, los pacientes de cáncer que sufren una intervención de cirugía puede sentirse cansados y algo débiles durante algunas semanas. Si todo va bien eso desaparecerá, pero mientras tanto se debe platicar con la enfermera y el médico por si pueden buscar una solución a las molestias.

Las radiaciones también pueden producir algunos efectos secundarios en los pacientes de cáncer. Los más corrientes son cansancio, pérdida del apetito y reacciones de la piel en la zona de tratamiento. Durante ese tiempo, algunas personas pueden estar más sensibles a resfríos, catarros y otras infecciones. Es importante recordar que, en la mayoría de los casos, esos efectos secundarios sólo son temporales y el enfermo se recupera al terminar el tratamiento.
El tratamiento con medicamentos para curar el cáncer puede ocasionar algunos contratiempos. Algunos pacientes pueden sufrir náuseas, vómitos o pérdida del apetito y otros pueden perder el pelo. Algunas mujeres pueden notar cambios en la regla y los hombres también pueden sufrir otras alteraciones. Normalmente, casi todos estos problemas desaparecen tan pronto como termina el tratamiento, otras veces los especialistas pueden encontrar la forma de solucionarlos.

Las hormonas pueden producir también náuseas y vómitos, aumento de peso e inflamación. Las mujeres pueden tener problemas de la regla y sequedad en la vagina y los hombres pueden sufrir impotencia y pérdida del deseo sexual o la fertilidad. Estos cambios pueden ser temporales o permanentes y el paciente necesita discutirlos con su médico antes de empezar el tratamiento.

Por último, los efectos secundarios de la terapia biológica o inmunoterapia pueden variar mucho de un paciente a otro. Algunos sufren escalofríos, fiebre, dolores musculares, debilidad, vómitos y diarrea. Otros sangran con facilidad o les salen erupciones y moretones en la piel. A veces hay que encamar al paciente para controlarlo, pero los síntomas desaparecen cuando se termina el tratamiento.

Vivir con cáncer

 

No hay duda de que el cáncer es una enfermedad importante que produce contratiempos, molestias y a veces tiene difícil solución. Todo esto se puede sobrellevar mejor cuando la persona que lo sufre y los que viven con ella entienden la enfermedad y se informan de sus consecuencias. Recuerde que hoy día el cáncer puede curarse en muchas ocasiones, y que son los especialistas los que mejor saben cómo tratar el problema.
Los médicos y las enfermeras pueden contestar y aclarar todas sus preguntas, y usted está en su derecho de pedir un intérprete que le diga en español todo lo que los especialistas le expliquen.
La mayoría de los hospitales y servicios de asistencia médica tienen también trabajadores sociales y consejeros. Ellos pueden ayudarle a rellenar los papeles del seguro, a buscarle asistencia si la necesita, a solucionar los problemas del transporte o a mandarle a su casa la asistencia.
Los familiares y amigos también pueden ser de mucha ayuda. Algunos porque quizá hayan ya pasado por una experiencia parecida, otros porque son personas de confianza con las que uno puede hablar de cómo se siente y de sus preocupaciones.

Recuerde que usted tiene el derecho de entender todo lo relacionado con su enfermedad y su tratamiento y que los servicios de asistencia tienen la obligación de informarle de todo ello.

 
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