Garza Matanza...
Cristina Polo
Un día (ya pasado),llegó Alfonso
como siempre…INVENTANDO…”mira
he estado dándole vueltas a la cabeza y
el fin de semana del 4-6 que estará cerrada
la piscina no podemos desaprovecharlo como si
nada, así que por que no organizar una
excursión con los chaveas y nos los llevamos
por ahí…”.
En fin que no sólo pensó y se las
ingenió sino que actuó y el resultado
de todo esto fue la “GARZA MATANZA”.
El con algo de ayuda del resto del equipo técnico
dio una vez más con la forma de persuadir
a los distintos nadadores de este club y a algún
que otro individuo amigo de tales , pero pobrecillos
ya que realmente no sabían lo que allí
les esperaba.

Nadadores, técnicos y monitores que pasaron
el fin de semana en Linares
Esta aventura empezó el viernes 4 de
Abril del 2003 a las 18:00 h. en la plaza de toros.
Allí nos esperaban, además de los
involucrados (nada más y nada menos que
44 nadadores y 5 técnicos), varios padres
que se ofrecieron voluntarios para llevar a los
niños hasta su destino, gracias una vez
más.
Alrededor de las 19:00 llegamos a La Garza, unos
antes, y otros despistadillos algo después,
pero bueno no nos vamos a poner quisquillosos,
muchos besitos a los papis, dame el macuto y adiós.
Lo primero fue dirigirnos alas cabañas
donde nos esperaban ya impacientes tres monitores
de la Organización (Merche, Noe y Juanma).
En la Cabaña-Aula se llevaron a cabo las
oportunas presentaciones, se explicaron sin profundizar
las actividades que se desarrollarían,
se dieron las 1000 y 1 instrucciones de comportamiento
para llevarnos lo mejor posible entre nosotros
mismos y con el maravilloso entorno que nos rodeaba
y poco más; después llegó
la hora del reparto de niños en las diferentes
cabañas desde la 2 hasta las 8, y mientras
unas cosas y otras nos dieron las 21:00, que era
exactamente la hora de cenar.
Todos en amor y compañía nos dirigimos
al comedor y allí una vez sentados aprendieron
la primera canción, la de la cucharita
y el tenedor, o algo así, los niños
son los que se la saben muy bien ya que si no
la cantaban no había comida; y, por inteligencia
o por instinto viendo lo que les esperaba se la
aprendieron a la primera. Tras la cena llegó
la primera velada; una velada pacífica,
tranquila, sosegada,… en comparación
con lo que les esperaba aún por pasar en
noches posteriores: aprendieron varios juegos
en equipos y alguna que otra canción más.
A las 24:00 horas más o menos se retiraron
a sus aposentos donde quién sabe a la hora
a la que se durmieron.
Llegó la jornada siguiente que comenzó
el Sábado a las 8:30 para los menos madrugadores,
para el resto empezó antes aún,
y, a las 9:00 más o menos aseados nos fuimos
al comedor para coger fuerzas con el desayuno;
tras terminar los monitores hicieron tres grupos
homogéneos (A, B y C), y el reparto de
actividades fue este: Sábado por la mañana,
el Grupo A con Noe al Rocódromo, el B,
Tiro con Arco con Juanma y el C, Patinaje con
Merche; El Sábado por la tarde se iban
rotando los grupos hasta llegar al Domingo por
la mañana en que finalizaban con la actividad
que les quedara por hacer. Los Técnicos
también nos dividimos; en particular Villa
y Yo nos quedamos con el grupo A que nos demostró
varias veces que la agilidad se pierde con los
años… vaya repaso nos dieron en todo.
El Sábado al acabar la actividad correspondiente,
aproximadamente a las 12:00, hicimos senderismo:
fuimos hasta una mina muy grande y curiosa y si
no es por A. Cortés me quedo sin ningún
mineral (gracias Antoñito). Y tras la visita
volvimos a nuestro campamento base aunque no creáis
que fue tan fácil; los más “peques”
ya no veían forma de seguir andando, ni
por más que Luis y Yo lo intentábamos,
¿te llevo la botella?, ¿te llevo
la mochililla?, ¿te cojo?, ¡dame
la mano!, ¡te empujo!, ¡venga que
ya estamos más cerca!… ¡¡¡Qué
palizón!!!; pero aunque parecía
que no llegábamos si lo hicimos y fue directos
al comedor, y luego como no la tan necesitada
siestecilla que creo que todos aprovecharon menos
los 5 Técnicos (¡qué espabilados!)
y todo gracias a Villa, así que viendo
que no había forma nos pusimos de nuevo
las zapatillas y “a por un cafelillo”
(gracias Pedro). Y tras el tentempié terminamos
viendo en uno de los pabellones un partido de
baloncesto (Martos – Linares) totalmente
desconectados de niños.

Nuestros nadadores participando en los distintos
juegos
Al regresar vimos que unos habían montado
un tenderete y se habían pintado calcetines
y camisetas, otros estaban como locos buscando
pistas por los alrededores, era por lo visto un
juego de orientación, y el resto estaba
haciendo pelotas malabares con alpiste y globos.
¡Desde luego que estos chicos valen para
todo!
Sobre las 20:00 una duchita y para la cena hambrones
(aunque lo de hambrones es más que nada
por los técnicos que teníamos que
compensar el gran esfuerzo que continuamente hacíamos),
y no voy a dejar de contar la anécdota
que presenciamos al término de la cena:
fue cuando el más grande de todos nosotros
(grande de tamaño y edad) se levantó
tras terminar de cenar y al colocar su plato vacío
en el carro donde estaban el resto de platos apilados,
con qué gracia no lo haría que tiró
más de la mitad de los platos allí
amontonados… menos mal que ya no quedaban
niños si no tenemos risas para años,
¡qué zoquete! (creo que ya sabréis
de quien hablo).
A las 22:00 ya estaban todos, incluido Villa,
preparados para la velada que consistió
en una especie de concurso en el que se hicieron
4 equipos, se presentaron y empezaron las distintas
pruebas a las que se tenían que enfrentar:
canto, adivinanzas, imitaciones, dibujo,…
el equipo ganador fue el de los más “peques”,
que con su gracia y acierto nos prendaron a todos
nosotros, espectadores y votantes.
Y cómo no llegó la hora de dormir,
aunque el gran sueño de la mayoría
no tardó mucho en desaparecer; No mucho
antes Alfonso, como no, comenzó sus pinitos
en el arte del terror: que si cogió una
sábana blanca y salió de la oscuridad,
que si golpecitos, que si notitas atemorizantes,
que si cambio de camas,… pero la gota que
colmó el vaso fue cuando en medio de las
cabañas empezó a revelarles a un
pequeño grupo de elementos/as, el cual
cada vez era más numeroso, la gran historia
de La Garza, sucedida allí mismo hacía
exactamente un año y con un grupo de niños
muy similar al nuestro.
Contaba que todo empezó con unas voces
que a los oídos de los niños no
dejaban de sonar chistosas, luego esos golpecitos
que venían de fuera y que más tarde
se oían dentro de sus aposentos, espejos
empañados donde aparecían palabras
amenazadoras, sombras en la oscuridad, notas de
advertencia y… finalmente un niño
resultó muerto por el pánico y pavor,
fue un niño que se quiso enfrentar al mal;
y esa noche de 5 de Abril hacía justo un
año que había sido enterrado en
el centro de todas las cabañas, de ahí
el nombre de “GARZA MATANZA”.
Bueno y que decir más, las niñas
querían dormir todas en la misma cabaña,
querían cerrar con llave pero al mismo
tiempo no se atrevían por si tenían
que salir corriendo, no quisieron apagar las luces
en toda la noche, querían a un monitor
o técnico allí con ellas…
en fin, pánico a dormirse y no saber donde
despertar, pobrecillas no pegaron ojo; y ¡luego
dicen que los niños! y el que iba de responsable
era el peor de todos.

Más juegos de nuestros nadadores y los
cincos técnicos que acompañaron
a los nadadores
El Domingo por la mañana, a los técnicos
nos tuvieron que despertar; ni siquiera los chiquillos
que ya estaban en pie con la salida del sol a
eso de las 7:00 nos consiguieron desvelar y además
por ser la cabaña peor arreglada y aseada
nos pusieron en la puerta el cartel de un cerdito
bastante asquerosillo.
Bueno ya sabréis más o menos el
día que nos esperaba: desayuno, la actividad
que quedaba por realizar, sobre las 12:00 una
miniolimpiada con los mismos equipos de la noche,
un poco de música, el almuerzo, la recogida
definitiva de equipaje,… y una vez todos
juntitos la entrega de los diplomas personalizados
agradeciendo la colaboración, simpatía
y animación de todos (aunque como siempre
algunos más que otros) y finalmente la
despedida con alguna que otra canción en
forma de recordatorio.
Particularmente muchas gracias a todos los que
estuvisteis allí y hasta la próxima.
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