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Cuando hacer el esfuerzo
Fernando Tejero Vivó. Entrenador Superior
de natación.
La mayoría de los nadadores empiezan la
temporada muy bie, con ganas y disciplina e incluso
alegría, tienen en sus mentes metas interesantes
que cumplir y saben que pueden hacerlo. Pero en
la parte media de la temporada casi todos parecen
perder su motivación, las pruebas nacionales
quedan demasiado lejanas y aunque la oportunidad
de hacerlo bien todavía está en
mente, las ganas se han gastado, la disciplina
en los entrenamientos se ha relajado y hay nadadores
que hasta piensan en retirarse.
Parece que la parte media de las series es la
parte más difícil de pasar. No son
ls primeras repeticiones lo que duele, ni las
últimas, las más difíciles
son las del medio.
Si os fijáis en una carrera de Maratón,
todos los corredores están sorrientes antes
de que suene el disparo de salida. Todos parecen
entusiasmados al empezar. No recuerdo haber visto
un sólo competidor abandonar la carrera
en los primeros 10 km. Durante ese periodo, todos
sienten la emoción de la carrera y la idea
de terminarla está todavía fresca
en sus mentes.
Tampoco conozco corredores que abandonen en los
últimos 5 km, aunque según la expresión
de sus caras parecen estar sufriendo la pruebe.
Es demasiado real para abandonar, la realización
de sus horas de entrenamiento está demasiado
cerca.
La mayoría de los corredores que lo dejan,
lo hacen en la parte media de los 42 km, porque
es fácil hacer así. Hay pocos espectadores
mirando esa parte de la carrera. No pueden ver
el fianal y han olvidado lo que sentían
al empezar. Esto puede aplicarse a todos los corredores,
no solo a los que van al final del paquete.
Los nadadores no son diferentes. Se recuerda
lo animados que están durante los primeros
entrenamientos de la temporada, algunos nadan
demasiado fuerte al principio del entrenamiento,
en series que deben hacerse lentas y quedan agotados
en mitad del entrenamiento, pero que siguen con
la ilusión hasta el final.
Es en la parte media de la temporada doned se
pierde algo de todas esas cosas y los nadadores
empiezan a preguntare por qué entrenar
tan fuerte.
Si cada nadador piensa de esa forma y trabaja
menos fuerte durante los meses intermedios, los
nadadores que sean capaces de luchar en ese periodo
haciendo fuertes series y teniendo una asistencia
a los entrenamientos continuada, podrán
obtener ventaja sobre sus competidores.
En vez de mirar la parte dura y aburrida del
entrenamiento como un dolor de cabeza, deberíamos
realizarlo como si fuera la oportunidad del día.
En vez de jugar, agarrarse a las corcgeras o voltear
suave y mal para aliviar la tensión y relajarse
física y psíquicamente, deberíamos
concentrarnos m´sa para hacer un trabajo
más perfecto. Verlo como una posibilidad
de hacer un buen entrenamiento que la mayoría
de los nadadores en España van a fallar.
¿No te da esa actitud una ventaja real?
Como en la fábula de la liebre y la tortuga
no es siempre el nadador con talento o habilidad
natural quien alcanza el máximo, sino a
menudo, es el nadador que persevera durante la
parte mentalmente dura del entrenamiento, temporada
a temporada, incluso durante toda su carrera deportiva
el que alcanza el podium de campeones.
Debemos aprender a motivarlos y a mantener un
alto grado de disciplina y rendimiento cuando
los premios que proporciona el deporte parecen
todavía demasiado lejanos.
Hacer el esfuerzo cuando sabemos que la mayoría
va a relajarse es una ventaja que no podemos dejar
pasar y que nos hace diferentes, más fuertes,
mejor preparados.
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