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El ejercicio físico, por y
para qué
Valentín Castillo Olmo. Licenciado en Ciencias
de la Actividad Física y el Deporte.
El cuerpo humano tiene un gran potencial funcional
y estructural para adaptarse a las actividades
físicas de cualquier nivel de intensidad.
El hombre desde sus orígenes ha sido nómada,
cazador o granjero. Es en los tiempos modernos
cuando se ha producido una reducción violenta
de la actividad física, a causa de la automatizacón
u motorización.
La reducción del ejercicio físico
ha disminuido el grado de actividad corporal y
al mismo tiempo se ha evidenciado un aumento de
las enfermedades cardiovasculares, como causa
de muerte o incapacidad. Aunque los estudios hasta
ahora realizados no han demostrado una relación
directa entre la disminución de la actividad
física y la mortalidad cardiovascular,
las evidencias indican un efecto favorable del
ejercicio como parte de las actividades ocupacionales
y d eocio, en la prevención de la enfermedad
arterial coronaria e incluso en la reducción
de la mortalidad por otras causas. Por otra parte,
el ejercico físico puede controlar otros
factores de riesgo como la arteriosclerosis, reducir
el nivel de colesterol, presión arterial
y peso corporal, así como mejorar el control
de la diabetes. Igualmente, el ejercicio continuado
puede contribuir a la integridad ósea del
anciano.
La actividad física, si queremos utilizarla
como medio de mejora de nuestro organismo para
buscar un bienestar y salud, hemos de realizarla
de forma metódica. La práctica deportiva
se inicia, en muchos casos, en la madurez. Como
dice Leonard: "El hombre pasa la mitad de
su vida arruinando su salud y la otra mitad intentando
recuperarla", y en la mayoria de los casos
sin unos conocimientos mínimos ni preocupación
suficiente para hacerlo.
El efecto del ejercicio físico debe otorgar
el grado de aptitud física deseado a través
de un trabajo regular y una duración e
intensidad adecuada acompañados de una
costancia y voluntad firmes. Si no seguimos al
pie de la letra la santeriores premisas podemos,
en pleno esfuerzo de trabajo físico, sufrir
alteraciones a veces de carácter grave,
desde desfallecimientos, arritmias cardíacas
e inclso la muerte. Es muy difícil, por
no decir imposible, que cualquier persona que
siga un plan gradual de esfuerzo físico
basado en un entrenamiento controlado, sufra cualquier
eventualidad que ponga en peligro su vida.
La actividad física controlada se ha convertido
en los últimos tiempos, en la forma racional
de conseguir una buena calidad de vida. Calidad
que no se consigue a través de los medios
de confort y comodidad que la industria del consumo
nos ofrece. Calidad que se consigue mediante tranquilidad
de espíritu y desahogo físico.
La influencia de la actividad física en
la persona es tanto fisiológica como psicológica
que repercute subjetivamente en un estado saludable,
más feliz e incluso con repercusiones favorables
en el rendimiento cotidiano y sobre las relaciones
sociales.
Un buen trabajo físico conlleva unas mejoras
orgánicas considerables, entre las que
vamos a destacar las más significativas.
Inicialmente permite la optimización de
todos los eslabones del sistema de transporte
de oxígeno, desde el aire ambiental hasta
las células. Se establecen mejoras apreciables
en la función cardiocirculatoria y en las
características de la sangre aunque poco
patentes y a nivel pulmonar. Los cambios más
notablez tal vez tengan lugar en los órganos
celulares de la respiración, las mitocondrias,
en la etapa muscular, donde se encuentra el uso
de un aporte de oxígeno facilitado.
El efecto sobre el aparato cardiovascular de
las ocupaciones laborales que implican un trabajo
físico escaso, se ha demostrado que es
considerablemente positivo, a base de incrementar
el gasto energético con un trabajo físico
de mediana-alta intensidad, durante cierto espacio
de tiempo. Intensidad que no se puede alcanzar
en el trabajo cotidiano laboral.
El hombre sedentario padece una progresiva debilidad
y artrofia muscular, disminución de la
masa corporal magra, menor masa de glóbulos
rojos, hipotensión arterial osteostática
(de pie) unida a la reducción del volumen
plasmático, rigidez articular por la descalcificación,
descoordinación y víctima propicia
para caer en el fondo depresivo de su esado de
ánimo. La falta de trabajo muscular sobre
el corazón se aprecia en la disminución
del consumo máximo de oxígeno, del
volumen cardíaco y en la frecuencia cardíaca
aumentada tanto en reposo como durante el esfuerzo.
El entrenamiento a largo plazo proporciona una
aumento significativo del volumen sanguíneo,
junto a una mayor capacidad en arterias y venas
de brazos y piernas, incidiendo positivamente
en la reducción de la resistencia vascular
periférica, y que reduce la viscosidad
de la sangre.
Una vez conseguida una condición física
aceptable, el trabajo de mantenimiento de esa
condición física nos va a permitir
el aumento del consumo máximo de oxígeno
que nos ayudará a sintetizar la pregresión
de la función cardiovascular para suministrar
oxígeno y de los tejidos periféricos
para extraerlo de la sangre.
A nivel muscular, con el ejercicio vamos a mejorar
la capacidad para obtener energía de las
fuentes de transformación. La Organización
Mundia para la Salud recomienda la actividad física
en la bísqueda de una población
sana, como factor determinante en el control de
peso, tanto por defecto como por exceso.El rebajar
peso, a parte de influir directamente en lo relacionado
con el aparto cardiovascular, tiene unos efectos
psicosociales importantes para las personas que
han sufrido problemas de obesidad.
Para personas con problemas de diabetes, el ejercicio
aumenta la sensibilidad a la insulina disminuyendo
la tolerancia a la glucosa y mejorando el metabolismo
de carbohidratos, lo cual reduce el factor de
riesgo de su enfermedad.
Muchos médicos "recetan" a sus
pacientes el ejercicio continuado, con vista a
mejorar su tolerancia al "stress". Se
ha demostrado que se fomentan actitudes más
positivas que despiertan la autoestima. Los nuevos
hábitos, en muchos casos, favorecen la
rectificación de defectos dietéticos
así como el abandono del tabaco y la moderación
en el consumo de alcohol.
Un ótimo funcionamiento de los músculos
y de los tejidos de sostén de las estructuras
corporales va a evitarnos posturas incorrectas,
dolores de espalda, artrofia muscular y osteoporosis.
Dolencias tan generalizadas hoy en día,
debido a las exigencias de la vida moderna.
En resumen, con una actividad física metódica
y continuada,podemos conseguir mejorar considerablemente
nuestra salud a nivel físico y psíquico,
y por tanto mejorar nuestra calidad de vida.
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