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Importancia de la natación
en un programa de educación física para adultos
Rafael Mérida González. Entrenador
Superior de Natación.
En la actualidad son bastantes las personas en
edad adulta que se dan cuenta de la importancia
del ejercicio físico y de la necesidad
de practicar cierta actividad para mejorar la
calidad de vida. Se dan cuenta de que con el movimiento
rompen con la monotonía de las obligaciones
cotidianas, y además sirve de escape a
las tensiones que se acumulan diariamente.
La inactividad hace que los músculos encargados
del movimiento se "aburran" y se atrofien,
se producen malformaciones por las posturas viciosas
y poco a poco estas personas se transforman en
ancianos precoces, De ahí la necesidad
del ejercicio, el deporte o de cualquier actividad
física regular.
Cada vez son más las personas adultas
que realizan algún tipo de ejercicio físico,
ya sea con un programa especializado o con el
simple hecho de andar, correr, nadar, montar en
bicicleta, etc. Surgen por doquier iniciativas
de grupos, sociedades, organizaciones privadas
y organismos públicos para satisfacer este
creciente interés de la sociedad.
Son muchas las razones que mueven cada día
a más personas a hacer deporte y de entre
ellas destacan:
- Una actividad deportiva o recreativa, siempre
que lleve consigo cierto grado de ejercicio
físico regular y metódico, mejora
el funcionamiento fisiológico del organismo.
Para muchas personas adultas saber que todavía
se puede intentar realizar una actividad sin
que los latidos del corazón se disparen
o sin tener que detenerse cada cinco minutos
para recuperar el aliento, puede ser una causa
que aun pasando inadvertida, actúa eficazmente
y nos impulsa a ser constantes en esa actividad.
- Estas actividades favorecen el contacto social.
Una persona puede asistir a un determinado programa
de actividades, hacerse socio de un club o usuario
de una instalación deportiva y relacionarse
allí con personas en un ambiente relajado,
menos convencional, con lo que se favorece así
la relación social con las personas.
- La satisfacción que produce el aprendizaje
de nuevas destrezas o la mejora de aquellas
que ya se poseen. El dominio de una nueva destreza
lleva implícita una íntima satisfacción.
El simple hecho de descubrir que todavía
se es capaz de aprender nuevas destrezas deportivas
produce una maravillosa sensación de
placer que actúa como un elemento impulsor
para continuar una actividad físicodeportiva
y recreativa.
- Y no menos importantes son los beneficios
que una actividad física regular supone
para la salud de las personas adultas que la
practican.
Así pues y como podemos ver, la actividad
física, junto con una dieta adecuada es
un método eficaz para retrasar la aparición
de los problemas relacionados al envejecimiento.
La práctica del deporte no frena el transcurrir
de los años pero permite un envejecimiento
mejor, permitiendo una adaptación de las
condiciones físicas que este impone. La
prevención de un mejor transcurrir de los
años puede llevarse a cabo siguiendo regularmente
programas de acción físicodeportiva.
Resulta evidente que trabajar con programas establecidos
es mejor que hacerlo al arbitrio de la improvisación.
Como sabemos programar es elaborar y efectuar
una serie de acciones que conduzcan a alcanzar
el objetivo deseado. En estos programas hay que
tener presente la participación y la información.
La persona que empieza debe tener libertad para
elegir entre unas actividades y otras, previo
conocimiento de las mismas.
Al fijar los objetivos que se pretenden alcanzar
con el programa deportivo para las personas adultas
de han de tener en cuenta una serie de prevenciones
medicodidácticas. Podríamos resaltar
lo siguiente:
- Hay que pensar que el individuo no va a realizar
una práctica de rehabilitación.
La práctica se puede enfocar desde un
punto de vista de recreación, y si acaso
de actividad correctora.
- Es fundamental que la persona que quiera hacer
deporte pase una revisión médica
completa. Una de las cosas importantes en un
programa deportivo es el control ejercido por
parte del director médico.
- El programa debe fijar metas en la mejora
de la forma física de los adultos, de
fácil control por ellos.
- En personas mayores se han de evitar ejercicios
muy intensos o movimientos que posteriormente
traigan repercusiones negativas en los niveles
articulares y en la columna vertebral.
- Las actividades deben ser alegres y atrayentes.
Hay que buscar el componente, siempre positivo
de la motivación.
Dentro de las muchas actividades que se pueden
realizar dentro de un programa deportivo, la natación
es uno de los deportes que cada vez tiene más
aceptación. Ya sea por la propia atracción
a practicar la natación como por los efectos
terapéuticos que el ejercicio en el agua
tienen para las personas que lo practican.
De ahí que la natación tenga cada
vez más importancia dentro de los programas
deportivos para adultos, y aun más en las
medianas y grandes ciudades que disponen de piscinas
cubiertas que permiten su práctica tanto
en invierno como en verano.
Tres son los objetivos principales por los que
se incluye la natación en este tipo de
programas: la utilidad del saber nadar, el mantenimiento
de una cierta movilidad y estado de forma y la
utilización de la natación como
actividad correctora. A parte de estos objetivos
principales hay otros como pueden ser: el placer
de realizar dichas actividades, las nuevas sensaciones
adquiridas que antes no se tenían, el descubrimiento
del mundo acuático y el dominio de situaciones
que antes parecían peligrosas.
Estos elementos que aparecen con la práctica
de actividades acuáticas y con el progresivo
dominio de la natación, no son más
que motivaciones y estímulos positivos
que refuerzan la continuidad de la persona que
realiza la actividad. Es muy común ver
las reacciones de adultos que han aprendido a
nadar cuando creían que nunca lo harían.
Son emocionantes las repuestas, tanto motrices
como psicológicas, espontáneas y
a menudo infantiles, que se dan en cualquier momento
de la tarea.
Es importante señalar que las actividades
en la piscina para las personas mayores no deben
dirigirse exclusivamente a la enseñanza
de la natación. Sus limitaciones funcionales
les imposibilitan, en la mayoría de los
casos, la ejecución de una técnica
natatoria depurada. Asimismo, los impedimentos
psicológicos en los primeros contactos
con el agua, hacen del todo necesario un acercamiento
individualizado para que cada practicante pueda
conseguir una autonomía correcta mediante
la utilización de recursos personalizados.
Lo más importante, a estas edades es utilizar
una gimnasia que busque movilidad articular, relajación
muscular, creatividad y relación social.
Otro aspecto a tener en cuenta, por lo que se
refiere a las personas mayores, es la problemática
a vencer el pudor a mostrar el cuerpo en bañador,
por ello todavía existen motivos que inhiben
a la gente mayor a la práctica de las actividades
acuáticas.
Los adultos, por norma, son personas que tienen
adquiridos unos vicios de ejecución y de
actitud ante ciertas situaciones que le hace prácticamente
imposible modificar su conducta motriz. Por este
motivo es muy importante proceder a una progresión
suave que suponga, desde el principio, una sucesión
de situaciones positivas que su facilidad de ejecución
le permita ver al practicante avances realmente
claros.
En un principio, las actividades motrices variadas,
aunque vayan encaminadas a cubrir otros objetivos,
serán la base para la adquisición
de las técnicas de propulsión o
de desplazamiento. Poco a poco la persona de edad
avanzada dominará el equilibrio de su cuerpo
frente a las diferentes resistencias que ponga
el agua. Pronto se desenvolverá dentro
del agua con suma facilidad y con el suficiente
dominio, motivación y seguridad para aprender
técnicas más específicas.
La adquisición palatina de las posiciones
horizontales será la señal inequívoca
de que se han superado las fases iniciales. El
aprendizaje, no tanto de las técnicas respiratorias,
sino más bien, de la acción de meter
la cabeza dentro del agua, facilitará la
adquisición de los pasos posteriores.
En las edades avanzadas con ciertas dificultades
motrices y psicológicas no hace falta llegar
al perfecto dominio de las técnicas de
los estilos. Por el contrario, estas mismas dificultades
impedirán, por mucho que se lo propusieran,
la ejecución depurada de los movimientos
específicos.
Es por estos motivos por lo que más vale
permitir que cada practicante utilice sus escasos
pero seguros recursos motrices. Debemos valorar
más el placer y la motivación que
el rendimiento.
Antes comentábamos que uno de los motivos
por los que cada vez más personas adultas
se decidan a practicar la natación era
por los efectos terapéuticos del ejercicio
en el agua. La terapéutica de la piscina
es un método útil para el tratamiento
de muchas enfermedades, refiriéndonos principalmente
a piscinas climatizadas. En resumen, los efectos
terapéuticos del ejercicio en el agua son:
- Mejorar el dolor y el espasmo muscular.
- Conseguir una relajación.
- Mantener o incrementar la amplitud de los
movimientos articulares.
- Reeducar músculos paralizados.
- Fortalecer músculos débiles
y desarrollar su potencia y resistencia.
- Favorecer actividades funcionales y recreativas.
- Mejorar la circulación y el estado
trófico de la piel.
- Proporcionar a la persona ánimo y confianza
para llevar a cabo sus ejercicios.
Después de todo lo expuesto, no cabe dudar
de la importancia que tiene la natación
dentro de un programa de educación física
apara adultos. Siempre que se haga de una manera
lógica, controlada y programada, se obtendrán
unos resultados ciertamente positivos y del todo
beneficiosos para la persona que realice dicho
programa.
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